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jueves, 5 de marzo de 2015

Los Druidas

Los druidas constituían la élite intelectual de los celtas: Dirigían los sacrificios públicos y privados, regulaban las prácticas religiosas, los jóvenes se instruían cerca ellos,... Eran los druidas los que resolvían casi todos los conflictos entre estados o entre individuos. También eran los jueces, los administradores,...

A un individuo o un pueblo que no se sometiera a sus decisiones, se le prohibía los sacrificios, lo cual era la pena más grave que un celta podía recibir. Los que recibían este castigo, eran impíos y criminales, la gente no se acercaba a ellos, no quería ningún tipo de contacto con ellos,...

Todos estos druidas obedecen a un jefe único, que goza entre ellos de una gran autoridad. A su muerte, si uno de ellos se distingue por un mérito fuera de lo común, éste le sucede. Cada año, a fecha fija, los druidas asistían a un lugar consagrado, en el bosque de los Carnutes, que se suponía era el centro de la Galia. Allí acudían todos los druidas celtas, y exponían sus logros o sus desacuerdos y se sometían a las decisiones del druida máximo.
Druidas: Mitología celta
Los druidas no van a la guerra y no pagan impuestos como los demás: Además, están exentos de hacer el servicio militar y de toda carga. Se cree que los Druidas se aprendían de memoria muchísimos versos. De hecho, éstos creían que la religión no permitía confiar a la escritura las materias de sus enseñanzas. Para todo lo demás, para las cuentas públicas y privadas, utilizaban el alfabeto griego.

Actualmente sólo conocemos a un druida por su nombre: El druida Diviciacos, protagonista de la Guerra de las Galias. Cicerón lo habría conocido en Roma y menciona su cualidad de druida que, de otro modo , nos habría quedado desconocida.

domingo, 12 de octubre de 2014

LOS SEÑORES DEL CIELO (Celtas)

El cielo ocupaba un lugar primordial en las creencias de los celtas. De allí provenían las tormentas, manifestaciones del poder divino que acarreaba la lluvia, y era el dominio del Sol, la fuente del calor, la luz y el crecimiento. Había varias divinidades con unas claras connotaciones solares, como Lugus, al que se le relacionaba con los héroes Lugh y Lleu, irlandés y galés respectivamente. De todos modos, por más que Lugus fuese en su origen un dios solar, los romanos no lo identificaron con Apolo,su dios del Sol, sino con Mercurio.


Por otro lado, Apolo se asimiló con una popular divinidad celta llamada Belenus, de hecho uno de los epítetos más importantes del gran dios clásico era el de Febo, que significaba exactamente lo mismo que Belenus, esto es "el brillante"; además, parece ser que ambas divinidades compartieron en gran parte las mismas atribuciones.

Lugh y Lleu no fueron los únicos héroes mitológicos con connotaciones solares. en la mitología Gaélica Lugh aparece como padre de Cuchulainn, el héroe de ciclo de Ulster, cuyo cabello se decía que resplandecía " como el refulgir del oro amarillo" ( en El robo del ganado de Cooley, llega a irradiar tanto calor que acaba fundiendo la nieve en un radio de diez metros). Gawain, tal vez el más celta de todos los héroes del ciclo artúrico, tenía un gran simbolismo solar, pues se decía que su fuerza incrementaba a medida que el calor del sol se iba haciendo más intenso, alcanzando su máximo apogeo al mediodía, para luego ir disminuyendo a medida que el sol se iba poniendo.

Por otra parte, fueron muchas las divinidades celtas que asimilaron a Júpiter, soberano indiscutible del cielo y rey absoluto del panteón romano. Como rey de los lugares elevados.

Otra divinidad muy popular asociada con los elementos de la naturaleza fue el dios del martillo, al que siempre se representaba llevando una vasija y una maza. En una inscripción se le mencionaba con el nombre de Sucellus (el Buen Golpeador). Lyon, el centro de culto más importante de Lugus, fue un destacado centro donde se veneró a este dios del martillo. Según un mito, al final del invierno golpeaba con su maza el suelo duro y congelado para anunciar la vuelta del calor del Sol y reblandecer la tierra de modo que se pudiera volver a cultivar.

Espero que os haya gustado este mito celta.

Un saludo.

Diego Fernández Núñez.